I'm the eye at the sky, lookin' at you.
¿Habéis observado cómo va el mundo acaso?
Yo no, paso. Me parece tan contradictorio, tan recíproco, tan...sin sentido.
Me hice mayor creyendo que en esta vida teníamos que luchar todos, conjuntamente. Apoyandonos, sintiendo en nuestras propias pieles lo que siente el otro. Crecía en una sociedad capitalista. En un sitio donde las barreras de la tierra que un dia se formó libre y sin complejos, se cierran para aquellos que, por cuestión del azar nacieron al otro lado de ellas. En un mundo donde, la sanidad ya solo es derecho de unos pocos. ¡Total, para que vamos a curar a los que no son de este lado del cerco! ¡Para qué vamos a darles comida, habiendo nacido en un sitio donde escasea el alimento, en un sitio donde nuestras multinacionales explotan a sus hijos! ¡Para qué!
¡Qué penita me dan, Dios!- exclamó el otro día una mujer en la cafetería (religiosa/no practicante, de ahí el Dios)
¡Já! Lo siento, no pude parar de reirme. Se me escapó esa carcajada que te da de repente porque oyes algo que te deja atónito, que te "quema" por dentro.
Yo soy de este lado del cerco. No he vivido para nada ni la décima parte de los que viven al otro lado. No sé como se siente un hombre que no puede dar de comer a su familia allí, tampoco cómo se siente una mujer maltratada, o abusada por una religión demigrante. Tampoco sé qué significa para un niño que lo eduquen para trabajar en un sitio donde lo explotarán el resto de su vida. Cómo ovejas. Sabiendo que lo más que viajará o las vacaciones más grandes que tendrá serán para ir al rio por agua.
¿Dará impotencia a esos padres el saber que sus hijos estarán el resto de sus vidas preocupandose por si mañana tendrán un pedazo de pan para llevarse a la boca?
No lo sé, repito. Soy un chico de este lado del cerco.
Me preocupa que mañana el bus venga a las en punto. Me preocupa que la semana que viene me compren unas Vans, y que mañana me funcione el internet.
¿Por qué les pegan, Adrián?- Me ha preguntado hoy mi hermano pequeño mientras en la tele salían los inmigrantes Africanos cruzando las vallas de Melilla.
No lo sé, Álvaro. Son del otro lado del cerco. No entiendo nada de lo que hacen.
Entiendo que si yo fuera ellos, haría lo mismo. No sé por qué.
No dejaría que nadie me impusiera que mis hijos solo aspiren a trabajar en el campo (respetable trabajo el de los huertanos, cierto). No dejaría que mi mujer sufriera por una religión que la obliga a no beber durante todo un mes. No dejaría que me impusieran toda una vida de penurias. Ni tener que preguntarme continuamente, ¿Comeré mañana? y lo más importante ¿Comerán mañana ellos?
Porque como te digo, soy un chico de este lado del cerco, pero a diferencia que otros, no descarto que un día me den una patada de esta basura de mundo, y me manden al otro lado.
Porque las barreras son aquellas que nosotros ponemos. Porque los hombres de este lado(en el otro también los hay, claro) somos eso, cuadriculados.
¡LIBERTAD DE MOVILIDAD PARA TODOS!¡PAISES SIN BARRERAS, SIN MUROS, SIN VALLAS!