Estamos hechos de la misma materia que los sueños...William Shakespeare.
Y cogidos de la mano, andamos hasta encontrar el punto intermedio de aquel hermoso puente, de aquel que tantas veces habíamos visto en la tele, revistas o incluso en algún que otro cartel. Era el puente más famoso de Italia, el puente que mostraba la confianza, el amor y la firmeza de este. Te miré a los ojos, me miraste, y acariciaste mi mano con un tacto casi helado:¿Para siempre? me preguntaste al ver que sacaba un pequeño candado del bolsillo y que significaba, una muestra de que nuestro amor duraría hasta nuestro lecho de muerte(e incluso hay permanecería latente), y que, por más que pasara el tiempo,por muchos que fueran los problemas que nos agurdaran, siempre estaríamos unidos. Me volví extrañado por aquella pregunta...yo tenía claro que sí quería estar con ella para siempre pero ella...La miré y le dije:¿Tú no quieres?Entonces de inmediato saltó y me dijo: Claro que sí, quiero vivir cada momento a tu lado, lentamente, sin importar el mañana, juntos hasta la eternidad. Entonces la agarré de la mano sosteniendo el candado entre medias y sellamos nuestro amor, poniéndolo en la barandilla de ese viejo puente, de Italia. Note profundamente como el candado emitía un sonido brusco que significo, para ambos, una eternidad juntos. Nos aproximamos a lanzar la llave al rió. A la de tres, voló y callo emitiendo un bonito sonido en el aire. Pasaron así como unos 60 años, y aunque viejo, recordaba ese momento con la mayor vitalidad del mundo, casi parecia volver ha tener esos 17 años de entonces. Que pronto se dicen¡17! El tiempo de mi estancia en este precioso mundo que me rodeaba, a mí y a mi mujer, podía contarse ya con los dedos de la mano. Mire al frente, y le vi su rostro. Seguía enteramente tan hermoso como hace ya algun tiempo, era preciosa, y aunque claramente no eramos los mismos, nuestro amor perduraba y lo haría hasta el fin de nuestra existencia, como bién juramos hace ya 60años...
Y cogidos de la mano, andamos hasta encontrar el punto intermedio de aquel hermoso puente, de aquel que tantas veces habíamos visto en la tele, revistas o incluso en algún que otro cartel. Era el puente más famoso de Italia, el puente que mostraba la confianza, el amor y la firmeza de este. Te miré a los ojos, me miraste, y acariciaste mi mano con un tacto casi helado:¿Para siempre? me preguntaste al ver que sacaba un pequeño candado del bolsillo y que significaba, una muestra de que nuestro amor duraría hasta nuestro lecho de muerte(e incluso hay permanecería latente), y que, por más que pasara el tiempo,por muchos que fueran los problemas que nos agurdaran, siempre estaríamos unidos. Me volví extrañado por aquella pregunta...yo tenía claro que sí quería estar con ella para siempre pero ella...La miré y le dije:¿Tú no quieres?Entonces de inmediato saltó y me dijo: Claro que sí, quiero vivir cada momento a tu lado, lentamente, sin importar el mañana, juntos hasta la eternidad. Entonces la agarré de la mano sosteniendo el candado entre medias y sellamos nuestro amor, poniéndolo en la barandilla de ese viejo puente, de Italia. Note profundamente como el candado emitía un sonido brusco que significo, para ambos, una eternidad juntos. Nos aproximamos a lanzar la llave al rió. A la de tres, voló y callo emitiendo un bonito sonido en el aire. Pasaron así como unos 60 años, y aunque viejo, recordaba ese momento con la mayor vitalidad del mundo, casi parecia volver ha tener esos 17 años de entonces. Que pronto se dicen¡17! El tiempo de mi estancia en este precioso mundo que me rodeaba, a mí y a mi mujer, podía contarse ya con los dedos de la mano. Mire al frente, y le vi su rostro. Seguía enteramente tan hermoso como hace ya algun tiempo, era preciosa, y aunque claramente no eramos los mismos, nuestro amor perduraba y lo haría hasta el fin de nuestra existencia, como bién juramos hace ya 60años...
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